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Mostrando las entradas etiquetadas como relatos

Viajes en avión

Era joven, casi una cría. Sabía tan poco de la vida… En su cabeza sólo tenía pájaros, como todos los adolescentes, y ganas de comerse el mundo, como todos los audaces. Soñaba con ser alguien importante, conocer el mundo, vivir y experimentar. Lo más lejos que había viajado era hasta su pueblo natal, una aldea perdida de La Mancha donde sólo se llegaba en coche o en viajera, el autocar que cada verano la llevaba junto a sus paisanos, hijos pródigos del calor y la aridez, tras un tortuoso viaje de doce horas. ¿Cuánto tardaría en avión?

Cuando llegar a casa era estar en tus brazos

Cuando llegar a casa era estar en tus brazos...
Era entonces cuando me sentía bien. No era especialmente feliz pero, cuando la sombra de la infelicidad o la tristeza acechaba, sabía que tenía alguien a mi lado en quien cobijarme, a quien aferrarme, con quien desahogarme. ¿Es eso malo?

El beso

Fue un beso amable, suave, húmedo. Es el recuerdo más real que tengo de ese momento, todo lo demás podría haber sido un sueño.
Sus labios cálidos sobre los míos me invitaron a olvidarme del mundo y de cuanto había acontecido durante los últimos días. Cerré los ojos y me dejé llevar por la sensación de paz que me abordaba siempre que caía entre sus brazos. Resultaba tan fácil abandonarme... Y resultaba tan fácil caer entre sus brazos.

Diario de una equilibrista 4ª parte

Camino por el filo de una cuerda, haciendo equilibrios para no caer. Un paso delante, dos hacia atrás. Avanzo tres de corrido, retrocedo uno más. Ahora me detengo, extiendo los brazos, me balanceo... Cuidado, estás al borde del abismo, me digo. Sigo adelante, la mirada fija al frente, sin mirar lo que hay debajo de mis pies. El vacío, el vacío me llama desde abajo, lo siento abrazándome, queriendo hacerme suya. Pero yo sigo caminando, un pie delante de otro, pasos cortos a veces, inseguros, imprecisos.

Diario de una equilibrista 3ª parte

Ayer, de forma completamente inesperada, me dijo "te quiero".
Fue abrupta y casi descarada; esperó en silencio una reacción por mi parte, con ansiedad en la mirada, queriendo desnudar mi alma y zambullirse en los sentimientos que envolvieron mi pecho en ese momento. No supe cómo reaccionar, me sentí como una cría chica pero el corazón perdió un latido en ese instante, no sé si por el verbo, por las consecuencias o por la intensidad de su mirada.

Diario de un equilibrista, 2ª parte

El otro día me preguntó si la quería y le dije que sí, que un poco, que estaba empezando a sentir por ella. Yo le pregunté a ella y me respondió lo mismo, que sí, que un poco. Bien, pensé, vamos avanzando, aunque con pies de plomo. Me confesó que si yo no se lo hubiera dicho, ella me lo hubiera ocultado.
Es orgullosa. Y prudente. Como yo.

Diario de un equilibrista

Hace un par de semanas me iba a decir algo y se calló.
Le pregunté, insistí en que me o dijera y respondió que había estado a punto de decirme una mentira. Al preguntarle cuál, respondió que me quería (en catalán, t'estimo, qué bonito queda). A los pocos minutos, acurrucadas como estábamos, le dije que tenía ganas de mentirle también.
Me pidió que lo hiciera. Y le mentí varias veces.